viernes, 28 de marzo de 2014


Sutil y solapada violencia.
De.- J.M. Ojeda.
Yo digo, que la violencia la crea el ansia de dominio, y la impone el poder.
Y que aunque parezca una paradoja, el miedo a tal violencia lo tiene quien la sustenta y la impone, siendo por ello consciente y culpable al saber del poder anímico y material que es capaz de desarrollarse en un determinado momento y según quien la respire…
Naturalmente en todos los sectores o escalas sociales, laborales, económicas, y aun por sistema, existe esa violencia solapada pero congénita, administrada, precisa y a sabiendas de las dosis necesarias, según intereses…
En estos últimos tiempos se nota con más crudeza esa violencia en las instituciones, en los centros de trabajo, en las calles, el ciudadano la percibe, empieza a ser consciente de que su entorno, se está administrando a costa de miedo, de sufrimiento, de represiones violentas y sistemáticas.
Todo ello por intereses monetarios de unos pocos y la complacencia pagada de otros…
Por tanto el entorno construido desde y por las administraciones corruptas, genera violencia implícita, violencia que a su vez repercute en la ciudadanía como destinatario intermedio y reconductor.
En términos coloquiales y resumiendo, se puede decir que se está haciendo “terrorismo de estado, contra el mismo estado” contra los propios ciudadanos del país, contra los más débiles y desfavorecidos.
Naturalmente el pueblo llegado a un punto… se revela, defienden además de su integridad física, y la de su casa, sus ideas y miras de futuro.
La violencia aun siendo sutil, de estado y solapada, engendra violencia.
Por todo ello una administración, un estado amparado en el dictatorial, depredador y violento interés de mercado, en el amplio sentido de la palabra, solo puede esperar la repulsa del pueblo y su gente.
Así que quizás los movimientos sindicales, sociales y ciudadanos, se estén levantando contra una Europa neoliberal, retrograda y desnaturalizada.
Salud fuerza y lucha.
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