domingo, 30 de diciembre de 2007

Un viejo cuento


"Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se
divertían con el "tonto del pueblo", un pobre infeliz, de poca inteligencia,
que vivía de pequeñas limosnas.

Diariamente ellos llamaban al "tonto" al bar en el que se reunían y le
ofrecían escoger entre dos monedas, una grande de 400 reales ú otra
pequeña, de 2000 reales.
Él siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas
para todos.

Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le
preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.

- "Lo sé, respondió, no soy tan bobo. Ésta vale cinco veces menos,
pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y ya no voy a ganar más
monedas..."

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se
pueden sacar varias conclusiones:

- La primera: Quien parece idiota, no siempre lo es.

- La segunda: ¿Quiénes eran los verdaderos idiotas de la historia?

- La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu
fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es que podemos estar bien, aún
cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo
tanto, lo que debería importarnos no es lo que piensan de nosotros, sino lo
que realmente somos.

El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota
delante de un idiota que aparenta ser inteligente."

lo recibí de una amiga (Lola)

saludos

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