miércoles, 16 de abril de 2008

LOS RECUERDOS

Cuando me puse la conexión a internet devoraba páginas, entre ellas siempre abría la del (ayuntamiento de Carmona) me parecía algo extraordinario poder enterarme de cosas que pasaban en el pueblo que me vio crecer. Salí del a los 19 años de edad, así es que han sido muchos recuerdos los que me acompañaron siempre, es de los primeros años de la vida los que más recuerdo guardas.
Cuando la nostalgia me visita me doy un paseo por esas fotos de Sevilla, y busco refugio en las Paginas que hablan de mi pueblo…digo mi pueblo, porque siempre será ¡!!Mi pueblo!!!!
Hace unos días abrí el google, y puse (Carmona) entre varias direcciones me fije en una que Ponía (CARMONA LA COLUMNA DE SERRANO) la abrí y estuve leyendo, ¡me gusto!!! Pero seguí pinchando en otros enlaces, y leyendo de todos un poco, hubo un escrito que me emociono(CARMONA EN BLANCO Y NEGRO)
En él se habla de una persona que vuelve al pueblo y nada de lo que ve es lo que esperaba encontrar.
Pero no es eso lo que más me impacto, fue leer calles por las que pase mi infancia…me vino a la memoria, el teléfono que había en la tahona, dorado, de esos que se les daba vuelta con una manivela, y se colgaba con un gancho, recuerdo que estaba en el zaguán al fondo a la derecha, dentro de una cabina de madera, con cristales, allí trabajo mi padre, él era panadero; había un señor que a mí me parecía mayor, seguro que no lo era tanto como a mí me lo parecía, estaba en el despacho de pan, o sea despachando.
Recuerdo que a media tarde yo me acercaba a la tahona, y me daba media hogaza de pan, en aquel entonces, el pan estaba racionado, así que era un extra, mi madre me ponía un poco de aceite y esa era mi merienda, no sé si eso paso muchos días, pero
Creo que con mi recuerdo se lo he agradecido toda mi vida… me duele no recordar su nombre, creo que se llamaba Andrés, pero no lo puedo asegurar… es en lo que me faya mas la memoria, claro que son tantos años, pero me quedó muy buen recuerdo del vecindario, al final de la calle yendo hacia San Francisco había una tienda en la que se compraban el agua, ibas con el cántaro, y se pagaba con una moneda, no recuerdo la cantidad, otra de las cosas que no se me olvidaron nunca…con muy pocos años me cay por las escalera, y abajo del todo me recogió, una chica que vivía en la misma casa.
Teniente Leria nº7 no sé, si sigue llamándose así aunque siempre será Calle Tahona
Los recuerdos es algo que te acompañan siempre y a los que salimos de nuestra tierra más, porque ya no solo son recuerdos es algo más.
Nosotros los que nos hemos movido por el país, al fin estamos en nuestra tierra, nuestro idioma, nuestras costumbres.
Cuando veo a tantas personas que vienen de tan lejos buscando una vida mejor me digo ¿Qué deben sentir?

Saludos

Publicar un comentario