sábado, 11 de abril de 2009

DE VUELTA A CASA

Es tan difícil para mí poder explicar lo que siento, después de haber estado cinco días en el pueblo donde pase mi juventud, ha sido todo tan rápido y tan intenso, un cumulo de emociones difícil de explicar.
Estuvimos con toda la familia en distintos sitios. Los que habíamos dejado jovencitos casi irreconocibles, creo que al menos hacia ocho años que no íbamos. Cuando nos hacemos mayores nos volvemos comodones, mi hijo decidió que ya era hora de acercarnos a ver a la familia y se encargo de buscar alojamiento y de los billetes de avión para nosotros dos.

Un primo mío y su señora que viven en Sevilla fueron a recogernos al aeropuerto y nos llevaron a Carmona; me he sentido muy arropada por toda la familia, pero han sido muy pocos días para digerir tantas emociones, por las noches me emocionaba oír las campanas dando las horas, la última noche pendiente de no quedarme dormida, aunque puse la alarma del teléfono, escuche todas las horas, desde la una que nos fuimos a descansar, hasta las seis que nos levantamos. Ahh y el teléfono llamo… al día siguiente cuando dormía plácidamente en mi cama, jaja así es que ando por mi casa como sonámbula, quiero serrar los ojos para sentirme allí, ¡y lo consigo…!!!!

La plaza de abastos es una belleza aun con la falta de su fuente que le daba tanto empaque.
Alameda linda como siempre aunque solitaria en este tiempo. Paseamos por ella, a mis hijos les fascina toda la ciudad histórica. El paseo, sigue en mis pupilas el antiguo, no sé como osaron cambiarlo. Que mal gusto.

Estuvimos alojados en un sitio muy bonito, éramos mucho para que nuestra familia pudiera acogernos como siempre lo habían hecho…al acostarme abría la ventana para ver esa maravilla de plaza de “arriba” como siempre la habíamos llamado, rodeada de edificios con mucho encanto, e historia aunque hay como en todas partes una aberración, el nuevo casino transformado en un edificio que nunca debió permitirse levantar.

Carmona es la misma, mucho más bonita la veo yo, hay esta, señorial, altiva, orgullosa de su historia, ¿pero donde están las personas que yo deje? Nadie conozco, ni me conocen, soy una extraña para su gente. Y duele…

Los que nos vinimos estamos en el centro de un río y no pertenecemos a ninguna de las orillas;
Reconocí a una señora y me acerque a ella para decirle que me daba mucha alegría verla, quise situarla en una tienda, ella me aclaro que vendía fruta en la plaza de abastos, soy de la familia de (Estanislao) me dijo, la recordé de inmediato, yo era una niña cuando iba con mi madre, la mujer esta guapísima y se lo dije.

Hare videos de las fotos y los colgare, para que vean los que no la conocen que no miento.
ni es pación por mi tierra, que la tengo, pero en este caso es real.
Abrazos




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