domingo, 16 de agosto de 2009


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Suponiendo que todas las madre sienten lo mismo por sus hijos… ya sé que ninguna madres es igual a otra, pero el sentimiento sí puede ser muy parecido.

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Cuando son pequeños, los sentimos nuestros porque nos necesitan, conforme crecen se vuelven más autónomos y es bueno que ellos se sienta autosuficiente, eso les ayuda a crecer,

Pero tú su madre, sigues vigilando, que no le pase nada, con quien va, que hace, de qué forma

Se divierte, amén de controlarle los estudios, aunque lo hagas disimuladamente.

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Lo peor es cuando empiezan a bolar, has de aflojar la cuerda que sutilmente lo mantenía, a tu lado, entonces comienzan los fantasmas del miedo…con el que hay noches que hasta que no llegan a casa no duermes, aunque fingimos también, que deben pensar- que bien ellos confían en mí,- no es desconfianza es miedo- un miedo atroz que se va atenuando con los años pero que perdura.

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Esa personita que llevaste dentro de tu ser, ese bebe tan dulce, tierno indefenso que cuidamos con tanto amor ya es un adulto…pero nosotras seguimos viéndolo, como un ser que nos necesita.

Nadie mejor ha plasmado en un poema que Trini Reina, una poetisa que es un placer leerla.

Para que ustedes disfruten de este poema me tomo la libertad de ponerlo en mi blog, no creo que ella se moleste, porque no le estoy robando autoría.

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Besos

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Pero no puedo...

20090809090419-gustav.jpgPintura: Gustav Klimt

Si yo pudiera, cada noche te resguardaría en mi matriz para que las sombras de la madrugada no anidasen en tus ojos. Ni al alba los luceros te vulnerasen con su brillo. Ni el viento noctámbulo se atreviese a remover tu pelo. Ni los rayos de Selene, aturdiesen tu reposo…

Si yo pudiera, desentrañaría mis dotes de guerrera, y contra el mal que te rondase lidiaría cual Némesis vengadora. Y sin temor, desafiaría a tus propios errores, y a todo aquél, hombre o mujer, que daño causarte ambicionaran.

Si yo pudiera, corazón mío, como un aguerrido Cerbero, guardaría tus puertas, y mordería a cualquiera que tu malaventura urdiera. Y me volvería espuma, o guante de seda; para que cuando enfiles senderos peligrosos, ni tus pies ni tus manos colisionen con guijarros lacerantes.

Pero sólo soy un ser humano, que te ama más que a su esencia. Ésa, que incubó tu semilla, te parió, y te plantó en esta tierra, a merced de los azotes de la vida, a la voluntad que tu destino, en una remota estrella escribir quisiera.

¡Ay! Si yo pudiera… Si yo pudiera, cada noche te resguardaría en mi matriz, para que las sombras de la madrugada no anidasen en tus ojos. Ni al alba los luceros te vulnerasen con su brillo. Ni el viento noctámbulo se atreviese a remover tu pelo. Ni los rayos de Selene, aturdiesen tu reposo…

®Trini Reina

14 de agosto de 2006
Del Poemario “De islas sumergidas y tesoros nunca hallados”

09/08/2009 09:05. Autora Trini Reina. #.

Tema: Oreando poemas.

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