miércoles, 22 de agosto de 2007

Para una amiga

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida ni tengo repuestas para tus dudas y temores, pero puedo escucharlas y buscarlas junto contigo. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro pero cuando me necesites estaré junto a ti, tampoco puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos, no son míos pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas me limito a apoyarte y ayudarte si me lo pides, no puedo trazarte limites dentro de los cuales debes de actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres o quién deberías ser, solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.
Soy una persona feliz, tengo más amigos de los que imaginaba, eso es lo que ellos me dicen y me demuestran y es lo que siento por ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme y yo también siento paz y alegría cuando los veo y hablamos.
Sabes así sucede en alegría o serenidad.
En estos días pensé en mis amigos y entre ellos apareciste tú; No estabas ni arriba ni abajo, ni en medio, no encabezabas ni concluías la lista, no eras ni el número uno ni el número final, lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Tampoco tengo la pretensión de ser la primera, la segundo o la tercera en tu lista, basta que me quieran como amiga y entenderé que lo somos y haré todo lo que una amiga hace.
Agradezco la oportunidad de tener una amiga como tú.

Saludos



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