domingo, 3 de febrero de 2008

MADRE EGOISTA

Psic. Gabriela González H.
El establecimiento de una relación sana con los padres es determinante en la formación de la autoestima en los hijos. El progreso de los hijos en todas las áreas de la vida esta influenciado por el contacto diario y la calidad de la relación con sus padres.
Sin embargo es la madre el punto de contacto básico de las personas ante la vida, ya que es este el primer modelo de relación que proporciona la fuerza y la estructura emocional con la que los hijos contarán, y de igual manera esta relación dejará huella para las relaciones interpersonales futuras.
Las madres cuyo ego es el centro de su acción tendrán dificultades para hacer que sus hijos cuenten con ellas en lo emocional. Estas madres se caracterizan porque en la vida se esfuerzan más por satisfacer sus propias necesidades y por la tanto descuidan las de los hijos, aparentemente son madres excelentes, entregadas, abnegadas, sacrificadas, que dan una imagen “perfecta” de lo que no es, hacen lo posible por conservar la familia a pesar de todo y de todos, etc., pero en el fondo la realidad es que lo que hacen lo hacen por ellas.
Muchas, incluso, tienen hijos solo para llenar su necesidad de ser madres, por lo tanto no son capaces de reconocer al hijo como tal y hacen caso omiso de sus necesidades, causan un daño del que además no tienen conciencia, en la medida que no han logrado hacer contacto con su ser total, es decir, no se sienten satisfechas consigo mismas, y cuando los hijos son capaces de entender esta situación, la vivirán como un engaño y se sentirán fuertemente resentidos.
Por otra parte si la madre esta frustrada, no es feliz, esta llena de cansancio, esta ansiosa, irritable e insatisfecha, la relación con la pareja y consecuentemente con los hijos también se vera afectada. Su conducta puede hacer que la pareja vuelque su atención hacia los hijos exclusivamente, lo que podrá causar mayor irritabilidad en la madre y aún más frustración, provocando que descargue esa energía negativa sobre los hijos y se inicie un intercambio de resentimientos entre ambos, o bien que descalifique o menosprecie a los hijos en un acto inconsciente de compensar su frustración, lo cual los llevará a la devaluación irremediablemente.
A una madre frustrada le resulta difícil reconocer el valor de los demás y manifestar ese reconocimiento de manera que ayude a los hijos a desarrollar una buena imagen de sí mismos.
Cuando una mujer no ha logrado tener la suficiente confianza y credibilidad en sí misma puede convertirse en una madre celosa de sus propios hijos, puede sentirlos como amenazantes en cuanto a que le “roben” atención de otras personas que quieren solo para ellas, ya sea la pareja o la familia. Las carencias de afecto y reconocimiento en estas madres es tal que no solo no pueden tolerar que sus hijos las puedan cubrir si tienen atención y cariño de los demás, por lo que tratarán de arrebatárselos, resulta más grave aún entender que ellas jamás podrán cubrir en sus hijos estas necesidades.
Si la madre es una persona que vive con una constante sensación de inseguridad interna y además mantiene una relación complicada con su pareja, hará una gran esfuerzo por conseguir su atención y estas inseguridades afectarán importantemente en la figura de los hijos, provocara que ellos sientan el impulso de competir por la atención del padre, ya que la madre quiere acapararla y ellos necesitan sentir seguridad, lo cual no dará de ninguna manera buenos resultados, pues la ausencia emocional de la madre será muy profunda.
Esta conducta de la madre es aprendida, seguramente en su infancia tuvo que competir por la atención de su padre, ya sea con su madre o con sus hermanos y si aún en el presente no lo tiene conciente pedirá a la pareja que le brinde la seguridad que necesita por lo que hará a un lado a los hijos. No esta de más decir que si una persona no logra la propia satisfacción de sus necesidades, nada habrá que la haga sentirse plena en lo sucesivo.
Sea cual sea el caso, las características de inmadurez emocional de estas madres siempre traerán consecuencias negativas y provocarán un daño importante en la autoestima de los hijos y por lo tanto en la percepción y valoración de sí mismos, así como en las relaciones interpersonales, sobre todo afectará en la elección de pareja, tomando en cuenta que la relación que se tiene con la madre determina el tipo de relaciones que se tendrán en lo sucesivo.
Esta falla básica en la formación de la estructura emocional de los hijos impedirá que puedan percibir al mundo como un sitio seguro en la medida de su falta de autoestima.
Tomado en la red

Mi parecer es que puede suceder igualmente con un padre egoísta.
Saludos cordiales,

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