domingo, 19 de abril de 2009

El valor de la Amistad


Reflexionando como a veces hacemos las personas, he llegado a la conclusión de que los valores que posee el ser humano pueden llegar a ser virtudes, pero también defectos, o virtudes como un arma de doble filo; intento sacar el porqué de algo tan importante y bonito para nosotros puede llegar a ser triste de manera de aflija nuestro estado de ánimo considerablemente. A veces no hay ni solución, otras, el tiempo, ese aspirador que siempre está enchufado al ladrón de la vida, se encarga de absorber su nefasta devastación contra la limpieza de la mente. Cuando este valor se monta en el coche de la constancia, el recorrido será más agradable pudiendo disfrutar hasta del paisaje, respetando uno cuando conduce el otro y viceversa. Es un camino largo, puede que finito, lleno de baches, resaltos y condiciones desfavorables y a veces ni el motor de ese automóvil es suficiente para escalar los puertos de montaña desproporcionados a lo llano de lo que se acostumbra uno a ver. Si fuera infinito... !Bendita ruta la vivida! pues se llegó a la muerte empachado de la complicidad de dos personas que se admiran venerando frente al trono de la Diosa llamada Amistad. A veces se parte de 0, se regresa al origen con otras condiciones medioambientales, otras reparaciones en el asfalto y alrededores, otras vistas que antes no se vieron y ahora deleitan o desagradan. Hay veces en que para llegar a venerar a la Diosa, puede pasar que el auto nos deje tirados en la carretera y alguno se baje cabizbajo u orgulloso de que con las piernas se va a otro sitio... o con su propio coche. Veces en que el camino nos encierra con señales que obstruyen nuestro paso, en que no se es libre si no se encuentra la Amistad, o si un día se perdió por alguna vereda colindante a su altísima estancia. Igual que hay amores que matan, también puede haber amistades como tales, cual si un accidente disipara la ilusión de poder seguir visitando a la dichosa ninfa.
Todos nos hemos sentido conductor y acompañante alguna vez en este viaje y seguiremos sintiéndonos igual... !Que no sea por falta de coches! porque la gente va y viene como los insectos por el aire y las hormigas por el suelo, como los peces por el agua; la gente sigue su curso por las incorporaciones a la autovía de la risa y secretos, del abrazo y manos estrechadas, del llanto y comprensión, de tantas cosas que merecen la pena.
Es triste perder algún amigo pero más bonito es poder volver a recuperarlo.




De David Falcon un amigo blogero


Saludos
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